El Evangelio de cada día

La fiesta de Herodes,
Pintura de Pieter-Paul Rubens (1577-1640),
Pintado entre 1635 y 1638,



 

Viernes 03 de Febrero de 2023

 

Marcos 6,14-29

Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: "Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él." Otros decían: "Es Elías." Otros: "Es un profeta como los antiguos." Herodes, al oírlo, decía: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano.

Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.


"La muchacha corrió a donde estaba el rey y le dijo: «Quiero que ahora mismo me des la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.» El rey se sintió muy molesto, pero no quiso negárselo, porque se había comprometido con juramento delante de los invitados..."
El texto de hoy es uno de los relatos más duros del evangelio, donde vemos la presencia del mal de una forma muy palpable: la crueldad y la banalidad de quienes tenían el poder. El miedo a la opinión de los demás que quita libertad para seguir la propia conciencia. Vemos también cómo se trata a una mujer como objeto, y se manipula el poder de la seducción para hacer daño. Por último, todo esto lleva a la muerte de un profeta.
Muchos de estos pecados estuvieron presentes en la muerte de Jesús, y también siguen presentes en nuestro tiempo.
Hoy es un buen día para preguntarnos: ¿cómo están mis niveles de libertad? ¿Soy capaz de seguir mi conciencia? ¿Me atrevo a defender la vida y la reputación de quien sé que es inocente?
3 de febrero - Mc 6, 1-29
Clara Malo

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