Evangelii Gaudium y el cristianismo popular latinoamericano1

- Enrique Ciro Bianchi
“No haría justicia a la lógica de la encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde” (Evangelii Gaudium 117)
Me han pedido un breve comentario a la ponencia del padre Carlos Galli sobre Evangelii Gaudium y al presentarme han hecho referencia a que he estudiado el pensamiento teológico del padre Rafael Tello. Desde esas coordenadas voy a intentar ofrecer una mirada sobre un aspecto de la exhortación papal.
Es difícil hablar de Tello en un ámbito académico como este (aunque de hecho yo lo vengo haciendo y hasta escribí un libro sobre su explicación del cristianismo popular latinoamericano).2
Es difícil porque Tello tenía un pathos teológico peculiar. Él nunca hubiera estado en una reunión como esta, lo saben los que lo conocieron. No porque mirara peyorativamente lo que hacemos aquí sino porque entendía de otra manera el quehacer teológico.
Él decía que lo que importa es buscar qué es lo que Dios quiere para América Latina. En ese sentido iba su reflexión teológica. Todo su pensamiento era eminentemente pastoral a la vez que profundamente especulativo.
Un ejemplo: al hablar de la Virgen. Comenzaba por la relación entre María y la Trinidad, explicaba desde la bula Ineffabilis Deus la ligazón singular y eterna que se establece entre la segunda persona de la Trinidad y María por el hecho de la encarnación.
Después pasaba por los concilios contra los iconoclastas que enseñan que el honor que se tributa a la imagen religiosa se dirige al original y que eso es lo que vive el pueblo latinoamericano.
También explicaba el significado tradicional del hábito y del escapulario, de estar “revestidos de la Virgen” y que eso deriva hoy en la medalla que usa la gente.3
Por último terminaba con algo práctico:
“hay que hacer medallas bellas que muevan a la devoción y para eso hace falta un balancín de dos toneladas porque si no no salen bien”.
Entonces, los que escuchaban su charla, profundamente teológica, no salían con la idea de escribir un artículo sino pensando encontrar un taller con la herramienta adecuada para fabricar medallas bellas y económicas para que la gente pueda crecer en su amor a la Virgen.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1 Comunicación presentada en la Semana de Teología de la Sociedad Argentina de Teología 2014.
2 Cfr. E. C. BIANCHI, Pobres en este mundo, ricos en la fe. La fe de los pobres de América Latina según Rafael
Tello, Ágape, Buenos Aires, 2012.
3 Sobre estos argumentos cfr.: E. C. BIANCHI, "América Latina, tierra de la Virgen", Vida Pastoral 286 (2010)
42-48; E. C. BIANCHI, "María en América: vida, dulzura y esperanza nuestra", Vida Pastoral 289 (2010) 38-43. 1
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Puede decirse que la gran preocupación del padre Tello era fundamentar teológicamente el modo de expresar el cristianismo que nació en América Latina. Esto que Puebla llama una “originalidad histórico-cultural”4 de nuestro continente y al que Tello se refería como cristianismo popular latinoamericano.5
En 2012, el entonces cardenal Bergoglio lo decía de este modo: “En cinco siglos de historia, en nuestro continente se fue gestando un nuevo modo cultural de vivir el cristianismo, el cristianismo encontró un nuevo rostro”.6
Apenas un año después, en el capítulo III de Evangelii Gaudium, repite esta metáfora de un cristianismo con tantos rostros como culturas en las que ha sido encarnado.
A ella me quiero referir en esta exposición, presentándola como un sólido fundamento de la legitimidad de la existencia del cristianismo popular latinoamericano.
La conversión pastoral y una ́saludable ́ descentralización de la Iglesia.
La gran propuesta de la exhortación apostólica es comenzar en la Iglesia una reforma en clave misionera.
Para ello invita a un camino de conversión pastoral de nuestras estructuras eclesiales en orden a que favorezcan el dinamismo evangelizador.
Esta renovación debe hacerse volviendo a poner en el centro la vocación más profunda de la Iglesia: anunciar el amor misericordioso de Dios que nos salva con la muerte y resurrección de Cristo.
Uno de los aspectos de la reforma que propone Francisco consiste en “avanzar en una ‘saludable’ descentralización”.7
Para favorecer el impulso misionero hay que reconocer a las Iglesias locales la competencia para “discernir las problemáticas que se plantean en sus territorios”.8
Por su origen, es lógico que Francisco sea sensible a las particularidades de las Iglesias periféricas, no siempre bien entendidas desde Roma. La exhortación marca este rumbo al recoger voces de los cinco continentes y al referirse al rol del papado y de las Conferencias episcopales.9
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
4 DP 446.
5 Cfr.: R. TELLO, Pueblo y cultura popular, Patria Grande - Ágape - Fundación Saracho, Buenos Aires, 2014;
R. TELLO, Pueblo y Cultura I, Patria grande, Buenos Aires, 2011; G. C. RIVERO, El viejo Tello y la pastoral popular, Patria Grande - Fundación Saracho, Buenos Aires, 2013.
6 J. BERGOGLIO, Palabras del cardenal Bergoglio en la presentación del libro: Bianchi E., “Pobres en este mundo, ricos en la fe, 2012 < http://www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/?seccion=articulos&id=664>.
7 EG 16.
8 Íbid.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
2
Además, al comienzo del capítulo tercero, Evangelii Gaudium presenta una fundamentación teológica del derecho que tienen los distintos pueblos a expresar la fe cristiana según su genio propio.
Lo hace a partir de la noción de cultura acuñada en el Concilio pero leída desde Puebla y la reflexión latinoamericana. Este es un tema muy desarrollado en la llamada teología del pueblo que se gestó en Argentina y que se ha caracterizado por pensar teológicamente la vida del pueblo latinoamericano usando preferentemente el análisis histórico cultural.10
Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio
El marco amplio en el que presenta la relación entre cristianismo y cultura es el de la consideración del sujeto evangelizador. Ante la pregunta sobre quién es el protagonista (humano) de la evangelización, el Papa explica que no se trata sólo de una institución orgánica y jerárquica sino como la totalidad del Pueblo de Dios:
“La evangelización es tarea de la Iglesia. Pero este sujeto de la evangelización es más que una institución orgánica y jerárquica, porque es ante todo un pueblo que peregrina hacia Dios. Es ciertamente un misterio que hunde sus raíces en la Trinidad, pero tiene su concreción histórica en un pueblo peregrino y evangelizador, lo cual siempre trasciende toda necesaria expresión institucional”.11
Luego explica que la salvación es obra exclusiva de la misericordia divina a la que la Iglesia está llamada a colaborar y que está destinada a todos los hombres de todos los tiempos. Para realizar esta salvación Dios ha querido convocarnos como pueblo:
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
9 Sobre el rol del papado y de las Conferencias episcopales cfr. EG 32. Hay 19 citas a documentos de Conferencias episcopales (episcopados de América Latina, Francia, Estados Unidos, Congo, Brasil, Filipinas e India). Además recoge aportes de obispos del mundo a través de las exhortaciones postsinodales Ecclesia in America, Ecclesia in Africa, Ecclesia in Oceania, Ecclesia in Asia y Ecclesia in Medio Oriente.
10 Es llamativo que el sustantivo más usado en texto papal (después de Dios) sea pueblo (156 veces). Sobre la influencia de la teología del pueblo en Francisco se ha referido C. GALLI en la ponencia anterior a la nuestra. También puede verse: C. GALLI, "La teología pastoral de Evangelii gaudium en el proyecto misionero de Francisco", Teología 114 (2014) 23-59; C. GALLI, "Lectura teológica, espiritual y pastoral de la exhortación Evangelii gaudium", en: E. GÓMEZ (ed.), Instauremos el Reino del Padre y su Justicia. Comentarios a la Exhortación Evangelii Gaudium, Docencia, Buenos Aires, 2014, 13-48; E. C. BIANCHI, "Der Geist weht vom Süden her und drängt die Kirche hin zu den Armen", en: MAGDALENA HOLZTRATTNER (ed.), Innovation armut: Wohin führt Papst Franziskus die Kirche?, Tyrolia, Innsbruck, 2013, 51-61 (puede leerse en español en: https://es.scribd.com/doc/250756438/Bianchi-El-Espiritu-Sopla-Desde-El-Sur-y-Empuja-La-Iglesia-a-Los- Pobres); J. C. SCANNONE, "Aportaciones de la teología argentina del pueblo a la teología latinoamericana (parte I)", Vida Nueva 21 (2013) 22-28; J. C. SCANNONE, "Aportaciones de la teología argentina del pueblo a la teología latinoamericana (parte II)", Vida Nueva 22 (2013) 21-28; J. C. SCANNONE, “Papa Francesco e la teologia del popolo”, La Civiltá Cattolica 3930 (2014) 571-590.
11 EG 111.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
3
“Dios ha gestado un camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos. Ha elegido convocarlos como pueblo y no como seres aislados. Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas. Dios nos atrae teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad humana. Este pueblo que Dios se ha elegido y convocado es la Iglesia. Jesús no dice a los Apóstoles que formen un grupo exclusivo, un grupo de élite. Jesús dice: «Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos»”.12
En cada etapa de la historia, “este Pueblo de Dios se encarna en los pueblos de la tierra, cada uno de los cuales tiene su cultura propia”.13
La noción de cultura que subyace es la de Gaudium et Spes tal como ha sido recibida en América Latina.
Scannone explica que la reflexión teológica latinoamericana recibió la categoría cultura con un desplazamiento de enfoque.
Gaudium et Spes la presenta primero en un sentido más humanista (53 a y b) y de allí deriva su “aspecto histórico y social” (53 c).
Puebla a la hora de definir cultura inserta las palabras “en un pueblo” en la citación no textual de Gaudium et Spes 53 y resalta el aspecto histórico social de la noción de cultura.14
Como resultante, en América Latina se entiende por cultura sobre todo el estilo de vida de un pueblo.
Eso mismo expresa Evangelii Gaudium –citando a Puebla- al decir que:
“La noción de cultura es una valiosa herramienta para entender las diversas expresiones de la vida cristiana que se dan en el Pueblo de Dios. Se trata del estilo de vida que tiene una sociedad determinada, del modo propio que tienen sus miembros de relacionarse entre sí, con las demás criaturas y con Dios. Así entendida, la cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo”.15
La gracia supone la cultura
Cada persona que recibe el anuncio del Evangelio vive en una cultura determinada.
La cultura es inseparable del sujeto concreto.
Gaudium et Spes enseña que la naturaleza humana y la cultura se hallan “unidas estrechísimamente”.16
Esto influye necesariamente en la vida cristiana de las personas, ya que –siguiendo el principio de la encarnación- la gracia supone la naturaleza y la cultura:
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
12 EG 113. 13 EG 115.
14 Cfr. SCANNONE, "Aportaciones de la teología argentina del pueblo a la teología latinoamericana (parte I)", 24.
15 EG 115. Este punto incluye una nota al pie que lleva a confrontar con la definición de cultura del Documento de Puebla (386-387).
16 GS 53.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
4
“El ser humano está siempre culturalmente situado: «naturaleza y cultura se hallan unidas estrechísimamente». La gracia supone la cultura, y el don de Dios se encarna en la cultura de quien lo recibe”.17
La idea de que la gracia supone la cultura fue ampliamente desarrollada por el padre Tello.
Su argumentación parte de considerar al cristianismo como la vida de las virtudes teologales, que son teologales por ser infundidas por Dios y porque alcanzan a Dios, nos logran cierta comunión con Él.
Éstas se constituyen en principios de acción sobrenatural, pero sus actos son actos libres. Y tanto la fe, la esperanza y la caridad son vividas por personas concretas, que a la vez viven en una cultura.
Por tanto, el acto de cada virtud teologal es, a la vez, gracia y acto libre.
En cuanto actos libres están influidos por la cultura.
Si, como decían los escolásticos, la gracia supone la naturaleza y reconocemos que la naturaleza humana siempre se da concretizada en hombres que viven situados culturalmente entonces tenemos que decir que la gracia supone la cultura.18
Al derramar la salvación sobre los pueblos, Dios no suprime sus culturas. Más bien las tiene en cuenta y las transforma en vehículo de la respuesta del hombre a su llamada.
Dios da la gracia y cada pueblo “traduce en su vida el don de Dios según su genio propio”.19
En cada pueblo el Evangelio florece de diversas maneras.
Un pueblo con muchos rostros
De aquí se sigue que “el cristianismo no tiene un único modo cultural”20 de vivirse.
La fe es la misma, pero el modo cultural de expresarla cambia.
Esta diversificación del cristianismo puede verse con facilidad si lo pensamos desde una perspectiva histórica:
“En estos dos milenios de cristianismo, innumerable cantidad de pueblos han recibido la gracia de la fe, la han hecho florecer en su vida cotidiana y la han transmitido según sus modos culturales propios. Cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio. De modo que, como podemos ver en la historia de la Iglesia, el cristianismo no tiene un único modo cultural, sino que, «permaneciendo plenamente uno mismo, en total fidelidad al anuncio evangélico y a la tradición eclesial, llevará consigo también el rostro de tantas culturas y de tantos pueblos en que ha sido acogido y arraigado». En los distintos pueblos, que experimentan el don de Dios según su propia cultura, la Iglesia expresa su genuina catolicidad y muestra «la belleza de este rostro pluriforme»”.21
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
17 EG 115.
18 Cfr. BIANCHI, Pobres en este mundo, ricos en la fe. La fe de los pobres de América Latina según Rafael Tello, 133-166.
19 EG 122.
20 EG 116.
21 Íbid. Subrayado nuestro.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
5
Es tanta la riqueza del mensaje salvífico de Dios que no puede ser agotada en una cultura.
Más bien, cada cultura es ocasión de que se pongan de manifiesto nuevos aspectos de la Revelación:
“En las manifestaciones cristianas de un pueblo evangelizado, el Espíritu Santo embellece a la Iglesia, mostrándole nuevos aspectos de la Revelación y regalándole un nuevo rostro. En la inculturación, la Iglesia «introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad»,
porque «toda cultura propone valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera de anunciar, concebir y vivir el Evangelio», Así, «la Iglesia, asumiendo los valores de las diversas culturas, se hace “sponsa ornata monilibus suis”, “la novia que se adorna con sus joyas” (cf. Is 61,10)»”.22
Un buen ejemplo de esto es la argumentación que ofrece Tello para afirmar que en el cristianismo popular latinoamericano aparece un modo nuevo de amar y entender a la Virgen:
“Esto es que Dios es infinito en su riqueza. Sabemos mucho de Dios porque mucho ha revelado, pero sabemos muy poco al mismo tiempo porque ningún hombre podría abarcarlo. Así un pueblo puede comprender un aspecto de los ‘misterios’ de Dios con mayor profundidad y riqueza que hasta entonces.
Para poner un ejemplo podríamos decir así. La devoción y amor a la Virgen que tiene el pueblo de Sudamérica es por cierto traído por y aprendido de la Iglesia. Y particularmente de la Iglesia española que evangelizó América y que efectivamente tenía una gran devoción a la Virgen. Pero en América esa devoción no es sólo hija de la tradicional devoción a la Virgen de toda la Iglesia. Es también haber conocido a la Virgen, Madre de Dios -y por obra del Espíritu Santo, que estas cosas son cosas de Él- de un modo distinto, más profundo.
No es sólo un modo particular de devoción que las iglesias locales (de un pueblo u otro) pueden tener en mayor o menor grado, es un modo nuevo de amar, conocer, honrar a la Virgen y de entender más y mejor su relación con la obra de redención de Cristo. Es un modo nuevo que aparece en la Iglesia y la enriquece en su sabiduría y en su modo de vivir cristianamente. Esto aunque aún no se haya comprendido bien y pasen otros siglos hasta que se vuelva patrimonio de toda la Iglesia (aunque ya lo es de hecho)”.23
-------------------------------------------------------------------------------------------------
22 Íbid.
23 R. TELLO, Sobre la Iglesia, inédito, 1992, 9.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
6
No evangelizar imponiendo un cristianismo de rasgos europeos.
Aunque la formulación del pensamiento cristiano se haya dado en el marco de una cultura de cuño europeo, no hay que olvidar que el corazón del mensaje cristiano es transcultural:
Dios nos ama y nos salva por la muerte y resurrección de Jesucristo.
Esto es lo que debe anunciarse usando como vehículo de expresión los modos culturales de cada pueblo.
“No haría justicia a la lógica de la encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde.
Si bien es verdad que algunas culturas han estado estrechamente ligadas a la predicación del Evangelio y al desarrollo de un pensamiento cristiano, el mensaje revelado no se identifica con ninguna de ellas y tiene un contenido transcultural”.24
Con esto el Papa no parece estar proponiendo una des-helenización de la doctrina cristiana. Ese es un debate teológico que merece un tratamiento aparte.25
Más bien hay que verlo a la luz de la intención principal de la exhortación.
Para convertir a la Iglesia en clave misionera nos advierte a los evangelizadores sobre la tentación de un centralismo enfermizo que entiende al cristianismo como encorsetado en moldes culturales europeos:
“No podemos pretender que los pueblos de todos los continentes, al expresar la fe cristiana, imiten los modos que encontraron los pueblos europeos en un determinado momento de la historia, porque la fe no puede encerrarse dentro de los confines de la comprensión y de la expresión de una cultura. Es indiscutible que una sola cultura no agota el misterio de la redención de Cristo”.26
El evangelizador debe ser consciente que cuando anuncia el Evangelio a otro pueblo también está anunciando su cultura. Esto requiere un agudo discernimiento para no obstaculizar la difusión del Evangelio por intentar imponer elementos culturales extraños:
“En la evangelización de nuevas culturas o de culturas que no han acogido la predicación cristiana, no es indispensable imponer una determinada forma cultural, por más bella y antigua que sea, junto con la propuesta del Evangelio. El mensaje que anunciamos siempre tiene algún ropaje cultural, pero a veces en la Iglesia caemos en la vanidosa sacralización de la propia cultura, con lo cual podemos mostrar más fanatismo que auténtico fervor evangelizador”.27
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
24 Íbid.
25 A este debate se refiere Benedicto XVI en su discurso en Ratisbona del 2006. Cfr. BENEDICTO XVI, Discurso en la Universidad de Ratisbona (12/9/2006) [en línea], <http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/september/documents/hf_ben- xvi_spe_20060912_university-regensburg_sp.html> [consulta: 21/9/2014].
26 EG 118. 27 EG 117.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
7
Consecuencias pastorales
El reconocimiento de una legítima autonomía cultural de los pueblos en el modo de vivir la fe cristiana tiene innumerables consecuencias prácticas.
Más concretamente, en América Latina, nos ayuda a entender las expresiones de fe de nuestro pueblo, que muchas veces surgen de cauces históricos profundos y no coinciden con el modo que proponemos los agentes evangelizadores.
En nuestras tierras, el cristianismo se vive con rasgos propios que no pueden ignorarse a la hora de pensar la evangelización. Aquí, fruto del anuncio del Evangelio al indio y del mestizaje entre éste y el español (a lo que luego se agregan los negros y luego los criollos pobres), nace un pueblo nuevo con una cultura nueva que sigue muy presente entre los pobres.28
Como ya hemos dicho, en palabras del mismo Bergoglio, en estos cinco siglos de historia, en Latinoamérica “el cristianismo encontró un nuevo rostro”.29
Este rostro latinoamericano del cristianismo sigue muy vivo entre los pobres de nuestro continente.
Las sociedades modernas tienden a invisibilizar todo lo referente a la vida de los pobres, o a mostrar sólo sus aspectos negativos, por eso es que no es tan fácil percibir la existencia de este cristianismo si no se hace el esfuerzo por estar cerca de sus vidas.
Por el contrario, Evangelii Gaudium nos invita “a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia”.30
Para hacerlo, debemos aceptar la legitimidad del cristianismo que encarnan en sus vidas y buscar los modos de fortalecerlo.
Por último, digamos que en orden a la conversión pastoral de la Iglesia, reconocer en nuestro pueblo este rostro latinoamericano del cristianismo, muy presente entre los pobres, puede ayudarnos a “recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”31 y a tomar energía de las inmensas riquezas que Dios derrama en sus vidas cruciformes.
No es lo mismo trabajar por la evangelización viendo en nuestro pueblo actitudes religiosas sin un verdadero cimiento que ver en las mismas actitudes un legítimo modo cultural de vivir el cristianismo. Dios obra en nuestro pueblo, lo sostiene en sus luchas cotidianas por vivir y –aun en medio de las heridas del pecado- les enseña una actitud cristiana ante la vida y la muerte. Ver la obra de Dios en nuestro pueblo es una fuente inagotable de “la alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”.32
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
28 R. Tello ha estudiado ampliamente el nacimiento del cristianismo popular latinoamericano en la primera evangelización. Cfr. p.e.: R. TELLO, La nueva evangelización. Escritos teológicos pastorales, Ágape, Buenos Aires, 2008.
29 J. BERGOGLIO, Palabras del cardenal Bergoglio en la presentación del libro: Bianchi E., “Pobres en este mundo, ricos en la fe, 2012 < http://www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/?seccion=articulos&id=664>.
30 EG 198.
31 Íbid.
32 EG 1.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
8
Comentarios
Publicar un comentario