capacidad de confiar en todo momento al sabernos en buenas manos, tanto en la salud como en la enfermedad, en la juventud como en la vejez.
“Ser cristiano es llegar a ser plenamente humano”.
Letra y Espíritu
La Biblia deja de ser para mí esa cuasi-palabra-directa-de-Dios para convertirse en la experiencia de Dios que tuvieron diferentes personas o pueblos y que posteriormente fueron plasmadas usando diversos estilos literarios.
Me libero de pensar que tal frase “esta escrita” para pensar más bien en qué quisieron expresar los que la escribieron, desde su experiencia y desde la comprensión tanto cultural como religiosa de aquel tiempo. Significa para mí una liberación de la lectura literal y, a la vez, me permite creer más en mi propia experiencia y buscar mi forma de comunicarla.
Comprendo que la lectura literal falsea el texto pues no tiene en cuenta el contexto en el que nació, y que además en todo texto siempre hay un fondo y una forma. La forma pasa ahora a segundo plano para ver de descubrir el fondo del mismo, la intención desde la cual fue escrito.
Este cambio mental no me resulta nada fácil pues me quita seguridades, y me pregunto qué ocurrió en verdad para que después escribieran ese relato, si hubo o no agua convertida en vino, multiplicación de panes, Lázaro saliendo de una tumba, aguas abiertas en el mar Rojo, ángel en la Anunciación, Pedro caminando sobre las aguas o paloma en el bautismo de Jesús.
El texto como que se escurría, pero pasaba a ser una manifestación de fe de la comunidad que lo relató para que creamos que Jesús es el Hijo de Dios. Comprendo que en todo texto se superponen dos diapositivas: una referente al Jesús histórico, a lo que El realmente vivió, y otra al Cristo de la fe, a los títulos que la primitiva comunidad aplicó a ese Jesús que vivió en Nazaret y murió crucificado .
Algo sube a flote con tanto cambio:
La humanidad de Jesús.
Significa el paso de un Jesús tipo supermán, que lo tiene todo bajo control y se las sabe todas, a un Jesús humano que opta por construir su vida desde el amor, la capacidad de perdón, la mano tendida a la persona sufriente, la crítica a quienes acaparando y estando satisfechos no oían la voz de los que sufrían a su alrededor; propone la confianza como elemento básico en la vida, la transparencia en el actuar como expresión de un corazón sano, la constancia en seguir día a día adelante como camino para construir los propios ideales.
Comprendo que puedo afirmar que Jesús es Salvador precisamente porque su estilo de vida fue salvador, tanto para sí- vivir sin hacer caso a los propios reclamos del ego- como para los demás- Jesús no sólo fue un hombre libre sino un liberador de las miserias de otros.
Esta visión no es de ahora..... esta en mí hace ya tiempo.
Hoy con mis 70 años y con muchas utopias por vivir .....
las puedo compartir....
Hoy con mis 70 años y con muchas utopias por vivir .....
las puedo compartir....
Un cambio significativo fue una nueva comprensión sobre el por qué de la muerte de Jesús.?
Educado en qué Jesús venía para pagar aquella deuda pendiente desde Adán y Eva me había movido en una comprensión expiacionista de su muerte: "moría para expiar la culpa acumulada."
Escuché otras opiniones que afirmaban que aunque no hubiera habido pecado Jesús también se hubiera encarnado.
Dejé de poner el acento en la Crucifixión para ponerlo en la Encarnación.
Jesús caminaba en medio de la humanidad expresando la solidaridad de Dios con el ser humano, manifestando que existe un estilo de vida diferente al de acumular y encerrarse en el propio poder y egoísmo.
En verdad, desde Jesús se me revelaba que un nuevo vivir es posible, que se puede optar por construir la vida con sabor humano.
Pero ¿qué es lo que define lo humano?
En Jesús aparece claro que es la capacidad de vivir abiertos, de superar el narcisismo, de liberarse del ego que tanto empequeñece, de tener un proyecto que tenga que ver con preocuparse positivamente por los demás, de vivir en cercanía con Dios, de analizar si las propias acciones van siendo constructoras de vida.
El hablar y el actuar de Jesús chocó con la mentalidad de su tiempo: no comprendían un Dios más interesado en la ayuda al próximo que en el culto, en la liberación hecha a cualquier ciego o paralítico que en el descanso del sábado, en la misericordia que en la aplicación de las leyes.
Aquí la muerte de Jesús aparecía como consecuencia de su actuar. Comprendí –por fin- su muerte de otra manera: no la vi impuesta por el designio del Padre, sino debido a su compromiso de libertad y de solidaridad vivido hasta el final.
Fue el resultado de una voz libre que fue sofocada como tantas en la historia; fue algo que se lo ganó Jesús por “metiche”. Si Jesús se hubiera quedado tranquilo en su casa, hubiera muerto de otra manera.
Más de una vez me he preguntado:
¿Dónde estaba el Padre cuando asesinaban a Jesús?
He respondido que allí mismo, acompañándolo, dándole ánimo, pero a la vez dejándole que viviera su compromiso hasta el final.
El Padre no le sacó de apuros generándole algún “milagrito” sino que estaba comprometido con El, con la carga que se había echado sobre sus hombros, con la injusticia que estaba padeciendo debido a haberle apostado a la verdad y al amor.
La muerte de Jesús debió ser muy tensa, con crisis de identidad, sintiendo el fracaso de toda su predicación, desde el silencio de Dios, pero desde una confianza enorme poniéndose una vez más en sus manos.
Por eso Jesús aparece como el que se fió de Dios en todo momento, como un verdadero hombre de fe. Jesús brillaba con una luz tan llena de humanidad precisamente por vivir tan lleno de divinidad. Una frase de Hans Kung en su libro Ser Cristiano me llegó como anillo al dedo: “Ser cristiano es llegar a ser plenamente humano”.
Esta nueva visión me acerca mucho más a Jesús pues aparece en toda su humanidad, próximo a nosotros, que también estamos de camino sin tener respuestas prefabricadas y sin dominar el futuro, pero con la capacidad de confiar en todo momento al sabernos en buenas manos, tanto en la salud como en la enfermedad, en la juventud como en la vejez.

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