LAS TENTACIONES




Pedro Trigo sj
Salmos del Evangelio



LAS TENTACIONES (Mt 4,1-11)

Tú dijiste, Señor, a Jesús que él era tu Hijo amado.
Pero ¿en qué consiste ser Hijo tuyo?
A los seres humanos se nos han ocurrido muchas ideas
sobre qué debería hacer alguien que fuera Hijo tuyo
y no siempre coinciden con las ideas que tienes tú.
Por eso tentamos a Jesús con nuestras ideas.
Ante todo un Hijo de Dios sería alguien que tuviera tu mismo poder un poder que imaginamos incontrastable y discrecional
un Hijo de Dios no tendría que consultar a nadie más que a sus deseos si tenía hambre, con un simple pensamiento convertiría unas piedras en los panes más sabrosos. Para eso era Hijo de Dios.
El no era un simple mortal, no estaba sujeto a su circunstancia
lo podía todo, ese era su privilegio
¿qué menos podía pensarse de un Hijo de Dios?
Y sin embargo Jesús se atuvo a su circunstancia
sintió cansancio, pasó hambre y sed
tuvo que andar huyendo de sus enemigos
siendo Hijo tuyo vivió como uno de tantos
no pensó que su condición de Hijo era un rango para ostentar
ni un botín para retener.
Porque tampoco te sintió a ti como el monarca sin par
que atesoras riquezas inagotables y posees un poder incontrastable con el que haces y deshaces a capricho.
Ese Dios para él no eres tú; para Jesús ese Dios no existe
es el que fingimos, dando un cuerpo infinito
a nuestros deseos, tan infantiles.
Para Jesús tú eres un Dios de vida
de la vida que brota del amor.
Tu poder es el poder que tiene el amor
un poder fecundo, que se derrama como don
que no se impone, que se ofrece con entera discreción.
Jesús te sintió como un Dios digno de toda fe
y así ser Hijo fue para él fiarse completamente de ti.
Su alimento, más que el pan, fue hacer tu voluntad
es que le llenaba de contento recibir tu palabra y ponerla por obra.
En esto fue como su mamá, que vivió para hacer tu Palabra.
Jesús nos enseñó que ser Hijo tuyo no es ser superhombre
es una relación contigo de confianza total
es recibir de ti la vida mediante la fe.

Pero aquí viene la segunda tentación
¿cómo sabremos que alguien se fía de ti? Lo tiene que demostrar. Si te llama y acudes

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es que es Hijo tuyo y no puso su confianza en vano.
Si lo dejas solo en la dificultad, si no acudes a sus ruegos
es que no tiene nada que ver contigo.
Tú eres para tus Hijos sombra en la canícula y brisa en el sol ardiente luz en las noches sin luna
y un chaleco antibalas en los peligros de la ciudad.
Tú no puedes permitir que tu Hijo se estrelle
tú apartas las piedras para que no tropiece en el camino.
Si no abandonas a tu Hijo, que él te ponga a prueba
para que te manifiestes y creamos en él.
Así tentamos muchas veces a Jesús y así seguimos tentándote a ti. Pero Jesús no cayó en la tentación
porque era en verdad Hijo tuyo y se fiaba de ti
Por eso ni necesitaba ni deseaba ponerte a prueba
nunca te quiso emplazar, no buscó sonsacarte datos
respetó tu libertad
él supo siempre que la relación de fe
era encuentro de libertades
y así ni te presionó ni te chantajeó.
Se fiaba de ti en el éxito y el fracaso
en la luz y en la oscuridad, en el Tabor y en el Huerto
en la gloria y en la cruz, en el favor de las masas
y en el abandono y traición de sus íntimos
no te exigió nada
hasta aceptó no sentir tu presencia cuando más la necesitaba
respetó tu libertad porque era Hijo tuyo y se fiaba de ti.

Pero si ser Hijo tuyo no es tener un poder incontrastable
ni disponer de tu poder incontrastable a voluntad
¿con qué poder cuenta un Mesías para salvar a la humanidad?
Si el único poder tangible es el del dinero y las armas
¿no habrá que reconocerlo
para ayudar con él a los que sufren necesidad?
Si el Hijo de Dios no dispone de un poder de este mundo
¿no tendrá que llegar a un acuerdo con los que lo tienen
para que se respete su autoridad
y tenga medios para llevar a cabo tu obra?
Uno preferiría otros medios más puros
pero si lo que se quiere es el bien eficaz
¿no habrá que sacrificar la propia imagen
para lograr techo, pan y escuela, hospitales y trabajo
y hasta catecismos y templos, para los pobres de la tierra?
La decisión de Jesús nos llena de perplejidad.
El optó por mantenerse libre
y al poco tiempo lo asesinaron. Murió en la flor de la edad.
Pareció una libertad vacía
"Esperábamos -decían los defraudados- que él iba a liberar al pueblo" "Y todo sigue lo mismo -dicen los escépticos-


desde el inicio de la humanidad" .
Sin embargo, Señor, nosotros confesamos que su vida fue fecunda. Nosotros confesamos que su libertad nos hace libres
para fiarnos de ti y seguir su camino
sin pedirte el éxito, respetando tu libertad.
Danos vivir como Hijos tuyos.
No nos dejes caer en la tentación.


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