Laudato Si: Parte I “Los hechos son más importantes que las ideas”

Laudato Si: Parte I “Los hechos son más importantes que las ideas”

Laudato Si: Parte I
Éste es el primero en una serie de 4 columnas en los capítulos del ¨Laudato Si¨
“Los hechos son más importantes que las ideas” es una declaración del Papa Francisco que uno nunca hubiera escuchado de los Papas Benedicto XVI o Juan Pablo II.
No es que el Papa Francisco sea tonto o un anti intelectual. Él es muy leído y reflexivo, pero de ninguna manera puede ser llamado un erudito. Su formación como científico y su experiencia de vida lo hacen abordar la teoría de una manera diferente que Juan Pablo II y Benedicto XVI. También lo ayuda explicar su acercamiento al medio ambiente en Laudato Si’.
Juan Pablo fue primero entrenado como filósofo y luego como teólogo, y como sacerdote, el enseñó Ética en la universidad. Escribió en un estilo que no es fácilmente digerible. Benedicto fue entrenado en teología y se convirtió en uno de los teólogos líderes de su generación. Ambos escribieron libros académicos que promovieron una perspectiva particular.
Por otro lado, el entrenamiento inicial de Francisco para entrar al seminario fue como químico. Nunca terminó su doctorado en teología. Él es lo que los académicos se refieren como TMD, “todo menos disertación.” Nunca escribió libros académicos. Él era un consumidor de largo alcance de teología, no el defensor de una visión particular.
Para Juan Pablo el filósofo y Benedicto el teólogo, las ideas eran de suma importancia. Pero para Francisco el científico y pastor, los hechos realmente importaban.
Para Juan Pablo y Benedicto, si la realidad no refleja el ideal, entonces la realidad debe cambiar, en cambio para francisco, si los hechos y la teoría chocan, él, como buen científico, está dispuesto a cuestionar la teoría.
Las historias personales de estos tres Papas también les marcaron. Para Juan Pablo, fue la experiencia de una Iglesia en estado de sitio, primero por los Nazis y luego por los comunistas. La unidad de la Iglesia era primordial en esta lucha. Incluso después de la caída del comunismo, su modelo de Iglesia era todavía la de una Iglesia en estado de sitio, excepto que ahora el enemigo era la mayoría de la cultura Occidental – el relativismo, consumismo, etc.
Del mismo modo, Benedicto fue influenciado primero por el Concilio vaticano II y luego por la conmoción que lo siguió y los disturbios estudiantiles de 1968, los cuales le recordaron a los Camisas Pardas Nazis. Al igual que con Juan Pablo, la unidad y el orden eran valores importantes.
Como Profesor de estudiantes de postgrado y Director de Tesis, Benedicto pasó mucho de su tiempo guiando y corrigiendo estudiantes. Él no interactuaba muy bien con sus colegas teólogos. No es de extrañar que como cabeza de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el vio su trabajo como guía y de corrección de los teólogos a quienes él trataba como estudiantes de postgrado, no como iguales intelectuales.
Francisco, por el contrario, como joven sacerdote fue rápidamente empujado hacia la formación espiritual de jóvenes Jesuitas y se convirtió en Director de los novicios, Provincial y Rector del Seminario Jesuita. Él lidió con las personas, no con las ideas; el discernimiento no la lógica, fue su principio rector.
Esta experiencia de gobierno Jesuita fue gratificante , pero no irénico. Él experimentó conflictos y fracasos. Reconoce que era demasiado joven para la autoridad que le dieron y que cometió errores. Aprendió que él necesitaba escuchar y consultar antes de tomar decisiones. Él trajo estas lecciones aprendidas a su trabajo como Arzobispo de Buenos Aires, Argentina, donde él paso mucho de su tiempo con personas en los barrios pobres.
Francisco también vivió en Argentina en una época cuando había un choque de ideologías en marcha, y él llegó a odiar el pensamiento ideológico. Yo defino una ideología como un sistema por el cual nosotros ignoramos la información y la experiencia de manera de preservar nuestras opiniones. El Peronismo, el Comunismo y el Capitalismo libertario estaban luchando por el poder. Los militares, siguiendo la idea de un estado de seguridad nacional, violentamente suprimían toda oposición.
Al mismo tiempo, mientras Juan Pablo experimentaba el comunismo como un opresor extranjero, Francisco conoció al comunismo como un hombre joven en la persona de su primer jefe y mentor, a quien él admiraba y con quien el mantuvo una amistad de por vida. El aprendió temprano que un comunista podía ser una buena persona.
El Papa Francisco se siente incómodo con las ideologías de la izquierda y la derecha. Fue crítico de ciertas formas de teología de la liberación porque ellas incorporaban análisis Marxistas y apoyaban la revolución violenta. Sentía que estos teólogos estaban imponiendo sus ideas en los pobres en lugar de escuchar sus puntos de vista.
Pero Francisco es incluso más crítico del capitalismo libertario, que ciegamente afirma que todos los barcos deben elevarse con la marea del crecimiento económico, porque las personas que él conoció en los barrios pobres de Buenos Aires se estaban de hecho ahogando sin barcos.
Todos estos antecedentes influyeron en la redacción de la Encíclica de Papa Francisco  Laudato Si’. En lugar de empezar con la filosofía y la teología, el primer capítulo de la Encíclica comienza con la ciencia. ¿Cuáles son los hechos?
El Papa y sus colaboradores comenzaron consultando ampliamente a la comunidad científica. ¿Qué está sucediendo con el medio ambiente? Ellos fueron a la comunidad científica no para discutir con esta, sino para aprender de ella. Si había un consenso en la comunidad científica, ellos la aceptaban.
A pesar de que la Iglesia tiene una mala reputación por Galileo, de hecho, la Iglesia Católica ha sido partidaria de la ciencia a través de los siglos (astrónomos Jesuitas, Gregor Mendel, Georges Lemaître, etc.). Esto fue fundamentado en la teología Católica que argumentaba que no puede haber conflicto entre la fe y la razón porque ambas son de Dios.
Esto no quiere decir que no haya baches en la carretera (Galileo, Darwin, Freud), pero el Catolicismo por lo general fue capaz de reconciliarse así mismo con la nueva ciencia más rápido que aquellos para quienes la Biblia era la única fuente de autoridad. Hoy, el conflicto es acerca de cómo la ciencia es utilizada, no sobre lo que la ciencia descubre.
¿Qué aprendió el Papa acerca del medio ambiente de los científicos?
El Capítulo 1 de la Encíclica primero informa sobre la contaminación del aire: “La exposición a contaminantes atmosféricos producen una amplio espectro de riesgos para la salud, especialmente a los pobres, y causa millones de muertes prematuras.” La contaminación es “causada por el transporte, los humos industriales, sustancias que contribuyen a la acidificación del suelo y el agua, los fertilizantes, los insecticidas, los herbicidas y agro tóxicos en general.”
Después el Capítulo sigue con la contaminación causada por los residuos. “Cada año cientos de millones de toneladas de residuos son generados, muchos de los cuales no son biodegradables, altamente tóxicos y radioactivos, provenientes de los hogares y los negocios, de las obras de construcción y sitios de demolición, de clínicas y otras fuentes electrónicas e industriales.”
El Papa también aprendió que “un muy sólido consenso científico indica que estábamos siendo testigos en la actualidad de un calentamiento perturbador del sistema climático” y que “una serie de estudios científicos indican que la mayor parte del calentamiento global en las últimas décadas es debido a la enorme concentración de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxidos de nitrógeno, y otros) liberados principalmente como resultado de la actividad humana.”
El Capítulo 1 incluye una discusión de cómo el calentamiento global puede conducir al derretimiento de los glaciares y el hilo polar, aumentando el nivel del mar, y la liberación de gas metano a partir de la descomposición de material orgánico congelado. También observa que “la contaminación el dióxido de carbono incrementa la acidificación de los océanos y compromete la cadena alimentaria marina.”
“Si continúan las tendencias actuales,” la Encíclica afirma, “este siglo puede bien ser testigo de cambios climáticos extraordinario y una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros.”
El Capítulo 1 dedica una sección entera a la pérdida de la biodiversidad, sus causas y consecuencias. “Cada año vemos la desaparición de miles de especies de plantas y animales que nunca conoceremos, las cuales nuestros niños nunca verán, porque se habrán perdido para siempre. La gran mayoría serán extinguidas por razones relacionadas con la actividad humana.” Estos son recursos que no estarán disponibles para las generaciones futuras.
La Encíclica informa sobre los suministros de agua contaminados, los arrecifes de coral moribundos, y la deforestación. Resume el pensamiento actual de los científicos sobre las cuestiones ambientales.
Más tarde en la Encíclica, el Papa Francisco escribe, “las predicciones de fin de mundo ya no pueden ser tomadas con ironía o desdén. Bien podríamos estar dejándole a las generaciones futuras escombros, desolación y suciedad. El ritmo de consumo, basura y cambio del medio ambiente ha estirado tanto la capacidad del planeta que nuestro estilo de vida contemporáneo, insostenible como es, puede sólo precipitar catástrofes.
Los hechos importan cuando se trata del medio ambiente, por lo que el Papa Francisco comienza su Encíclica con una presentación del consenso científico sobre el estado del medio ambiente y hacia donde vamos. Estos hechos presentan al mundo con un dilema moral que será explicado más tarde en la Encíclica.
Los hechos, en el universo del Papa Francisco, no debe ser retorcidos para ajustarse a nuestra ideas, Por el contrario, los hechos pueden obligarnos a cambiar nuestras ideas. Por ejemplo, lo que significa ser un Cristiano en el siglo 21 debe cambiar cuando es confrontado con la crisis medio ambiental que enfrentamos .
Autor: Thomas Reese
* Artículo reproducido con el debido permiso de National Catholic Reporter. National Catholic Reporter no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy. 

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